ESCENA DE VLADIMIR VERA, DRAMATURGO VENEZOLANO

Agua de arroz

Vladimir Vera
vladimirverah [ arroba ] gmail.com

Ilustración: Niko Fryd


El verdadero problema es que no había leche.

El niño tenía más de cuatro años y había pasado esa edad donde el gobierno otorgaba como subsidio latas de leche en polvo. También les daba latas a los viejos mayores de 65 años y a los diabéticos; pero en la casa no había ni lo uno ni lo otro. Total, el fiñe se quedó con las ganas. Su mamá no aceptó eso. Siempre decía que los niños que no toman leche no pueden desarrollarse como hombres, y menos en el caribe; así que salió bajo ese diluvio y dijo en la puerta: voy a conseguir subsidio y mañana mi niño tomará su tetero. ¿Qué hizo?, yo no sé, pero el fiñe tenía su tetero en la boca al otro día. La cuñada supo eso y preguntó como consiguió los tiquetes, hablaron como susurrado y bueno, al otro día tenía leche en su casa.

Y así fueron hablando y hablando y en un par de semanas este era el pueblo donde había más tiquetes de leche.

Obviamente el gobierno no es bobo. Se dieron cuenta de la cantidad de latas que le tocaban a nuestro pueblo y se alarmaron. El general mandó a Hernández para que revisara que es lo que estaba pasando aquí. A la primera que agarraron fue a la Comadre. Se la llevaron. Cuando regresó al pueblo estaba como loca y tenia el pelo blanco, como los fantasmas de los que hablaba la abuela.

Pusieron un cuarto con paredes de tela en mitad de la plaza y vinieron una cantidad de médicos de la capital. Eso era una pinchadura de brazos día y noche. A los dos días, ya nadie tenía leche. El niño lo que bebía era agua de arroz.

Dicen que a Jacinta, una señora del pueblo después del río, se la llevaron presa. Otros dicen que la mataron por la sabana.

Jacinta siempre tenía leche, ella era diabética y recibía los tiquetes de leche por su condición.

Quise ver si lo de Jacinta era verdad, así que fui al pueblo después del río. Vi la casa de Jacinta. Estaba vuelta nada. En el piso sólo quedaba un anuncio: Ze bende horina.

Siento mucho lo de Jacinta, pero también me da cosa con el niño. A él no le gusta el agua de arroz.