Arte, televisión y solidaridad
Entrevista

Carlos Roldán López:
«La estética solidaria es sobre todo antisolidaria: incide en dar lo que sobra»

Introducción

Tres mini piezas sobre la solidaridad

Piezas breves

«El tipo muerto frente a la floristería»
Escena de Alejandro Jornet

«El amigo invisible (instrucciones para un sudoku)»
Escena de Ruth Vilar

«Agua de arroz»
Escena de Wladimir Veral



Notas

1. fiñe: niño
2. tiquetes: tiques, tickets, vales.

Vladimir Vera
exprés 

Caracas (Venezuela). Director teatral, crítico y escritor. Estudió en el Centre de Estudis Cinematografico de Catalunya. Ha recibido formación en dirección y dramaturgia con Neil Labute, Peter Greenaway, Alejandro Jodorowsky y Peter Brook. En 2003 fundó el grupo Teatro Forte. Ha dirigido varios cortometrajes y obras de teatro.

Algunas obras
dirigidas

—El estado de las cosas, de Neil Labute (traducción y dirección).
—Escondite, de Paul Auster.
—Las niñas (dramaturgia y dirección).

Publicaciones

Poemario Submundos (Editorial Eclepsidra, 2001).
Críticas teatrales publicadas en la revista virtual El gusano de luz.
Cuentos publicados en la revista virtual Texto sentido.

Premios

Premio Nacional de Poesía Pérez Bonalde (Venezuela, 2000).
 

 

ESCENA DE VLADIMIR VERA, DRAMATURGO VENEZOLANO

Agua de arroz

 

Vladimir Vera
vladimirverah [ arroba ] gmail.com

Ilustración: Niko Fryd

 

El verdadero problema es que no había leche.

El niño tenía más de cuatro años y había pasado esa edad donde el gobierno otorgaba como subsidio latas de leche en polvo. También les daba latas a los viejos mayores de 65 años y a los diabéticos; pero en la casa no había ni lo uno ni lo otro. Total, el fiñe se quedó con las ganas. Su mamá no aceptó eso. Siempre decía que los niños que no toman leche no pueden desarrollarse como hombres, y menos en el caribe; así que salió bajo ese diluvio y dijo en la puerta: voy a conseguir subsidio y mañana mi niño tomará su tetero. ¿Qué hizo?, yo no sé, pero el fiñe tenía su tetero en la boca al otro día. La cuñada supo eso y preguntó como consiguió los tiquetes, hablaron como susurrado y bueno, al otro día tenía leche en su casa.

Y así fueron hablando y hablando y en un par de semanas este era el pueblo donde había más tiquetes de leche.

Obviamente el gobierno no es bobo. Se dieron cuenta de la cantidad de latas que le tocaban a nuestro pueblo y se alarmaron. El general mandó a Hernández para que revisara que es lo que estaba pasando aquí. A la primera que agarraron fue a la Comadre. Se la llevaron. Cuando regresó al pueblo estaba como loca y tenia el pelo blanco, como los fantasmas de los que hablaba la abuela.

Pusieron un cuarto con paredes de tela en mitad de la plaza y vinieron una cantidad de médicos de la capital. Eso era una pinchadura de brazos día y noche. A los dos días, ya nadie tenía leche. El niño lo que bebía era agua de arroz.

Dicen que a Jacinta, una señora del pueblo después del río, se la llevaron presa. Otros dicen que la mataron por la sabana.

Jacinta siempre tenía leche, ella era diabética y recibía los tiquetes de leche por su condición.

Quise ver si lo de Jacinta era verdad, así que fui al pueblo después del río. Vi la casa de Jacinta. Estaba vuelta nada. En el piso sólo quedaba un anuncio: Ze bende horina.

Siento mucho lo de Jacinta, pero también me da cosa con el niño. A él no le gusta el agua de arroz.

 

 

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