Invitación a la lectura

Lengua e identidad, por Ignacio Echevarría

Lecturas

Mario Levrero: un raro en la corte de los letraheridos


La balumba

Fernando Díaz, Rafael Courtoisie, Roxana Popelka, Pedro Lemebel, Pablo Silva, Alejandro González, Cristina Cerrada, Jon Bilbao, Constantino Bértolo y una antología de relato breve

Tintalabios

Constantino Bértolo:
«Busco autores que hablen de la precariedad como una manera de estar en el mundo»

Rodrigo Fresán:
«Contar buenas historias de la mejor manera posible: allí empieza y termina todo»

Pote Huerta: «Queremos intervenir en la cultura de nuestro país, queremos intervenir en la realidad»

Sergio Chejfec:
«La literatura, si sirve para algo, es para complejizar lo existente»





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DIEZ PROPUESTAS QUE APILAR EN LA MESILLA DE NOCHE

 

La novela antisistema de Fernando Díaz. El Montevideo violento y fragmentado de Rafael Courtoisie. Roxana Popelka y su hiperrealismo proletario. Las crónicas perras de Pedro Lemebel. Las conversaciones entre Mario Levrero y Pablo Silva. Los sonetos lisérgicos de Alejandro González en honor a The Beatles o Pink Floyd. Clara Obligado y su antología sobre el cuento hiperbreve. La mujer calva —y en crisis— de Cristina Cerrada. Una excursión por el lado monstruoso del ser humano, con Jon Bilbao. Y, por último, la crítica al mercado editorial de Constantino Bértolo.

 

Rubén A. Arribas
redaccion [arroba] revistateina.es

Ilustración: Collaterages.

 

01. Panfleto para vivir, Fernando Díaz. «La única canción que me interesa es que la diga a los responsables de este puto porvenir: Os vais a enterar». He ahí el credo de una novela que quiere situarse lo más a la izquierda de cualquier margen literario —tanto que a veces cae en la autoayuda revolucionaria— y que aborda como tema la precariedad laboral. El cabreo del autor con el mundo recuerda al de Alberto Olmos en A bordo del naufragio. La temática urbana y generacional evoca por momentos Historias del Kronen, de José Ángel Mañas (aunque con Barricada, Eskorbuto o Kortatu en vez de Australian Blonde como telón musical). Y la voz narrativa, lacónica a la vez que potente, consigue párrafos dignos del mejor Ray Loriga. Un joven talento no apto para adictos a Vila-Matas, Pitol y demás escritores para escritores.

Más sobre Panfleto para vivir > Editorial Bruguera

02. Santo remedio, Rafael Courtoisie. Pablo Green tiene 23 años, vive en Montevideo, sabe algo de informática y un poco de inglés. Técnicamente, es sólo un idiota que está aburrido, que considera que la vida no tiene sentido y que quiere divertirse un rato. Vamos, el clásico pibe que empeora cualquier estadística del gobierno. De hecho, en la primera línea de la novela Pablito mata a su madre y pocas páginas después se ha convertido en un asesino en serie, sin que tenga conciencia o culpa alguna por ello... En las primeras 90 páginas, el libro parece un inofensivo y alocado policial que se devora en un par de sentadas; sin embargo, en la segunda parte, el libro se revela como un texto con una infinita y feroz capacidad de parodia social y literaria. Ideal para adeptos de la oración corta, la cultura de masas y demás guiños posmodernos.

Más sobre Santo remedio > Editorial Lengua de Trapo

03. Tortugas acuáticas, Roxana Popelka. Los personajes de este libro de cuentos son chejovianos, es decir, gente común: chicas adolescentes que tienen por primera vez la regla, parejas que intentan conseguir un piso de protección oficial, cajeras de supermercado... Las estructuras dramáticas coquetean con las estructuras cinematográficas que juegan a cortar el desarrollo lineal del argumento. Y la prosa se adscribe a una estética minimalista, con un lenguaje despojado de retórica y que a veces incluso salta de la imagen vívida a cierto lirismo hiperrealista. En los cuentos más logrados, la autora transmite con claridad que su intención es sobre todo fijar una imagen en la cabeza del lector. Y, en ocasiones, lo consigue; nadie olvidará, por ejemplo, la precisión con que narra cómo una mujer se rasura el pubis y se ducha con jabón Eroski antes de reunirse con alguien que le tocará el timbre en 15 minutos. Aunque irregular en su conjunto, el libro contiene fragmentos brillantes.

Más sobre Tortugas acuáticas > Ed. Baile del Sol > Blog de la autora

04. Adiós mariquita linda, Pedro Lemebel. Este chileno reúne lo mejor y lo peor de la prosa barroca hispanoamericana. Lo peor son pasajes ciertamente babosos y arbitrarios como «Íbamos de una isla a otra por el puente de besos que arqueaba sus cejas. Sus cejas negras, terciopelas, fragantes y olvidadas en mi regazo». Y lo mejor es, precisamente, cuando acierta con ese estilo genuinamente desmesurado pero fresco, como cuando escribe «Se habían acostumbrado a los continuos paseos de una loca chilena tambaleándose en los adoquines coloniales de esas callejuelas estrechas, donde no cabían autos pero si jolgorio fiestero de los mancebos mulatos, balanceando sus presas en el cañaveral erótico de la tarde». Mucho más no se puede decir de Lemebel; leerlo es en sí ya una experiencia. Incluso cuando, como en este libro, por raro que parezca, escribe crónicas periodísticas.

> Editorial Mondadori >

05. Devocionario pop, Alejandro González Terriza. Con lo versolibrista que está el mercado literario, la apuesta de este poeta y músico puede calificarse de valiente. Y es que el autor ha puesto a dialogar en su libro la poesía de hechura clásica con la música de sus bandas favoritas. Así, canciones que van desde los Carmina Burana (1220) a All this useless beauty (Elvis Costello, 1996) salen al encuentro de romances, rimas consonantes o versos endecasílabos de gaita gallega, y actúan como detonadores líricos. En total 46 poemas donde Garcilaso, Machado, Cernuda o Juan Larrea departen amigablemente con Syd Barrett, John Lennon o David Bowie. ¿Resultado? Un devocionario repleto de plegarias alucinógenas y cuyos versos saben al pop de Vainica Doble. He aquí un intento serio, contemporáneo y a la vez lúdico por hablar de música, es decir, de poesía, con la tradición.

Más sobre Devocionario pop > Ed. Trea > Blog de Alejandro González

06. Por favor, sea breve, VV.AA. Aquí va una antología de cuentos hiperbreves que reúne 167 textos cuya extensión va desde algo más de una carilla a una línea y poco. Clásicos del género como Cortázar, Monterroso o Arreola comparten espacio con escritores contemporáneos como Cristina Peri Rossi, Marco Denevi, Julio Ortega, Ana María Shua, Laura Valenzuela o Hipólito G. Navarro (también Rosa Montero, qué remedio). De la edición y del prólogo bonsái se encargó la argentina Clara Obligado. Libro más que recomendable para quienes trabajen las distancias cortas y quieran explorar la densidad de sus palabras.

PD: Cuento de horror. «La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones», Juan José Arreola.

> Editorial Páginas de Espuma >

07. La mujer calva, Cristina Cerrada. Capacidad de observación, un sentido innato para apreciar la belleza en los pequeños detalles, sensorialidad... Cristina Cerrada escribe para quienes disfrutan paladeando observaciones como «Sus hombros son como una cortina que oculta lo que hay detrás» o «Los músculos se le relajan tan de golpe que se siente hecha sólo de carne». Esta narradora sabe cómo distribuir por el texto esa clase de oraciones, visuales y precisas, y hacer que germine a partir de ellas el gran tema que aborda: la quiebra de la identidad, cuán endeble es el edificio emocional que algunos padres dejan como legado a sus hijos (en especial a las mujeres, en especial los padres invasivos o ausentes). Una novela arriesgada en su propuesta formal —narrada en presente y llena de saltos atrás y adelante en el tiempo— y cuya impecable factura es para disfrutar con un café en la mano. Gran libro y gran escritora (salvo cuando cae en la tentación de escribir «abultado falo» o «miembro viril» en vez «polla»).

Entrevista con Cristina Cerrada > Ed. Lengua de Trapo > Más sobre La mujer calva

08. Conversaciones con Mario Levrero, Pablo Silva Olazábal. Este libro reúne la correspondencia electrónica que mantuvieron durante cuatro años Mario Levrero y Pablo Silva, profesor y alumno respectivamente del taller de escritura virtual que organizó el primero. El volumen compendia la visión artística del escritor y funciona como una herramienta indispensable para entender la obra de este genial pero olvidado autor uruguayo. Qué es narrar con imágenes, por qué la literatura es una experiencia espiritual, de qué fuentes hay que beber para escribir... En fin, el libro contiene las aristas artísticas —no las biográficas— necesarias para contextualizar la literatura de don Mario. Por incluir, hasta incluye como posfacio el ensayo Levrero y los pájaros, del crítico español Ignacio Echevarría. Eso sí, a pesar de que Levrero reconoce en este libro que uno de «sus gustos perversos» es Julio Iglesias, por ahora el libro sólo está publicado en Uruguay... ¡A ver si algún editor se anima a traerlo a España, che!

Más sobre Conversaciones con Mario Levrero > Editorial Trilce

09. Como una historia de terror, Jon Bilbao. Este ingeniero de minas asturiano reconvertido en laureado escritor inauguró con este libro en 2008 el catálogo de cuento de la editorial Salto de Página. Bilbao explora en sus relatos qué hay de monstruoso o poco favorecedor en el carácter humano, y se sirve para ello de un realismo fantástico con toques de cuento gótico donde predominan la narración en 3ª persona y los tirajes —algo excesivos— de unas 30 páginas. Sus personajes se enfrentan a conflictos sencillos, pero capaces de revelar detalles psicológicos de quien los aborda. ¿Por qué un exitoso ejecutivo roba lencería a sus vecinas?, ¿qué se esconde tras la mudanza de una pareja de la ciudad al campo? Lo mejor: la elección de situaciones y la apuesta por indagar el lado oscuro. Lo peor: un autor capaz de escribir «se tensó aún más si cabía y se vació como se vacía una toalla empapada cuando se retuerce» para referirse a una eyaculación.

> Editorial Salto de Página >

10. La cena de los notables, Constantino Bértolo. Este ensayo recoge «la posición de combate» de un editor y crítico de referencia en la literatura española siempre disconforme «con la narración dominante en la vida social» y «en los medios culturales». En estas 249 páginas, Bértolo reflexiona sobre la lectura y la crítica como herramientas ineludibles para formar ciudadanos capaces de rebelarse contra quienes usurpan el poder popular, sustituyen el bien común por una suma de intereses privados y predican la lógica del beneficio incluso en el ámbito del arte. En un escenario donde la sociedad no es más que tierra quemada por la barbarie del capital, el director del sello Caballo de Troya aboga por recuperar el valor de la comunidad, revisar el pacto de responsabilidad que tiene la literatura con ella y pelear contra el mercado, amo y señor de las palabras (y por tanto omnipotente demiurgo a la hora de engendrar realidad). Todo un llamamiento para acudir a las barricadas literarias.

Más sobre Constantino Bértolo: aquí y aquí > Editorial Periférica


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