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Entrevistas

Susan George, politóloga:
«Si se quiere acabar con el hambre, hay que poner fin a la especulación financiera»

Yoani Sánchez, periodista:
«Le tengo mucha fe a las nuevas tecnologías y a los jóvenes frente a la momificación del proceso cubano»

Eloísa Nos Aldás, profesora de comunicación:
«Resulta prioritario el trabajo en comunicación para el cambio social»




Notas

1) EL PAÍS, España, 08/05/2008

2) Foreign Policy Edición Española, Diciembre 2008-Enero 2009, "Los 10 intelectuales más influyentes de Iberoamérica"

3) Revista TIME; The World's Most Influential People.

Enlaces para ampliar el tema

El crepúsculo del deber, de Gilles Lipovetky

Ecología Solidaria (video)

La globalización de la solidaridad

Canal solidario

Economía Solidaria 1

Economía Solidaria 2

Economía solidaria 3

Educar para la solidaridad

Copyleft, ética solidaria, socialismo

El camino hacia la ética solidaria, por Victoria Camps

LA POSÉTICA, web de Esther Díaz

Número sobre ONG en Teína

Número sobre moral contemporánea en Teína

 

 

YOANI SÁNCHEZ,
CREADORA DEL BLOG CUBANO GENERACIÓN Y

«Le tengo mucha fe a las nuevas tecnologías y a los jóvenes 
frente a la momificación
del proceso cubano»

 

La revista Time eligió a esta habanera de 33 años como una de las cien personas más influyentes del mundo en 2008. La razón fue que su blog personal, Generación Y, se había convertido en un foro plural de debate con 4 millones de visitas mensuales1, pese a la censura tecnológica del régimen cubano. En 2008 obtuvo el Premio Ortega y Gasset de Periodismo y el galardón The Bobs 2008 al Mejor Weblog Internacional.

 

Martín Garrido
licmartingarrido[arroba]yahoo.es

 

Al teléfono le cuesta digerir la lista de números que descansa sobre el papel. Y el ring de llamada tarda en arribar desde el otro lado del Atlántico, como si el sonido debiera recorrer la distancia de un cable tendido sobre el océano. Cuando por fin suena, la señal se entrecorta por ruidos más propios de los tiempos de los teléfonos a rueda que del correo electrónico. Descuelgan el tubo; pregunto por ella; una voz que parece provenir de un satélite responde con tonada caribeña: «No se encuentra ahorita, llama en 15 minutos». Respiro hondo: la comunicación es posible.

Segundo intento. Me atiende una voz femenina y joven.

―¿Yoani?

―Sí.

Después de un largo silencio, la voz me llega con unos segundos de retardo.

―Se escucha muy mal: no me ha sido fácil comunicarme.

―Las comunicaciones con Cuba son así.

Enciendo la grabadora mientras le explico qué es Teína. 


UN PORTAL HACIA Y DESDE LA ISLA

Generación Y es el ciberrefugio que ha creado Yoani Sánchez para hablar al mundo desde Cuba sobre Cuba. Tras dos años en Suiza, Yoani regresó a la isla en 2004 por motivos familiares. Empapada por sus vivencias en el exterior y cansada de la incomunicación que asfixia a muchos isleños, esta habanera de 33 años combinó entonces sus estudios de Filología Hispánica (hoy finalizados) con sus conocimientos informáticos para dar vida virtual a sus palabras. Así nació su blog en abril de 2007, y en poco más de un año se convirtió en el portal extraoficial a Cuba más prestigioso, con una media mensual de más de cuatro millones de visitas1. De hecho, su trabajo ha sido reconocido con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo que concede el diario español El País, y también con el galardón The Bobs 2008 al Mejor Weblog Internacional entregado por la televisión alemana Deutsche Welle. Pero ¿qué originó esta bitácora?

La famosa bloguera comenta el germen de su proyecto: «Surgió después de un largo proceso de búsqueda por encontrar un soporte que me permitiera contar todas aquellas historias que veía cada día y responder a preguntas que me surgían mirando mi realidad, dudas y frustraciones». Claro que la eclosión de Generación Y resulta difícil de explicar fuera del contexto de la isla. El verdadero revulsivo, dice, lo conformaron las historias cotidianas y sentimientos ignorados por los medios de comunicación de su país. «Sabiendo de antemano que yo nunca iba a tener la posibilidad de plasmar todo eso en la prensa, la radio o la televisión oficiales, encontré internet como la única vía».

Muy a grandes rasgos, los análisis sobre la revolución cubana se ajustan a dos prismas opuestos. Por un lado, el de los fidelistas, que ven a Cuba como un ejemplo de entereza en el continente americano, y que apoyan la causa revolucionaria y piden a gritos el levantamiento del bloqueo que sufre la isla desde hace décadas. Por otro, los anticastristas, fieles opositores al régimen y expectantes a la espera de la debacle sociopolítica de este.

Pero esta película de amor-odio, relatada casi siempre desde fuera, resulta bien distinta en el escenario de rodaje. Allí, los polos entre los que se dividen los protagonistas, se diluyen en muchos matices. Y estas complejas imágenes son las que busca plasmar Yoani Sánchez en su blog. En sus palabras: «Es como un exorcismo personal, una catarsis en la red, en un lugar donde muchos otros también buscan expulsar sus propios gritos y demonios». De ahí que la bitácora haya devenido en un espacio de «discusión y de debate público».

Así, la inquietud de una joven incapaz de resignarse a la mordaza mediática del castrismo, engendró un espacio de reivindicación del periodismo ciudadano. ¿Qué otra cosa es, si no, Generación Y? Cada usuario relata en este blog la realidad desde su perspectiva y ofrece contenidos variados. «Cuando descubrí la existencia de las bitácoras me fascinaron, era exactamente lo que necesitaba», recuerda Yoani. Y justifica su entusiasmo: «Ello me permitiría ser mi propia jefa de redacción, editora y productora; era perfecto: podría publicar todos esos arranques y emociones que no encontraban cabida en ningún periódico del régimen». Así fue como comenzó esta aventura que la ha conducido a premios periodísticos de prestigio internacional y cuya semilla ha germinado a la luz de «múltiples razones personales». Sobre todo, destaca ella, del deseo de expresar «cosas que se me acumulaban dentro».


EL SILENCIO: EL ARMA DE LOS CIBERCENSORES

Pero ni el espacio virtual está libre de los tentáculos del poder. Un minucioso control amenaza en muchos lugares este aparente paraíso de la libertad de expresión. En países como China, Birmania, Corea del Norte, entre otros regimenes totalitarios, los blogueros han sufrido persecución, prisión y tortura por ejercer un derecho humano básico. Sin ir más lejos, Yoani Sánchez recuerda que su sitio ha sido desconectado y censurado dentro de la isla en reiteradas ocasiones. Gracias a sus conocimientos informáticos ha logrado restaurarlo del boicot tecnológico que ejercen los cibercensores.

No obstante, este constituye sólo uno de los diversos obstáculos a los que debe enfrentarse. Y es que, la popularidad que ha adquirido en el extranjero nutre sus palabras de peso y la han convertido en una voz incómoda para el régimen. «A medida que el blog fue evolucionando me alcanzó la responsabilidad de lo que dije», aclara. En poco más de doce meses se erigió en una de las voces más relevantes de la actualidad americana. De hecho, los lectores de la reconocida revista Foreign Policy la ubicaron en el quinto lugar de la lista de los diez intelectuales más influyentes de Iberoamérica2, según la edición de diciembre. Justo encima de formadores de opinión de peso como Eduardo Galeano, Carlos Fuentes o Felipe González. Por delante de ella, figuraban nombres como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Fidel Castro y José Saramago. El potencial divulgativo de internet le valió también para que la revista Time la escogiera entre los 100 personas más influyentes del mundo del 20083

A la luz de los reconocimientos internacionales, cabe preguntarse si el blog de Yoani puede representar la semilla de un movimiento social que apoye la apertura de las libertades en Cuba. «Me resisto a creer que un sólo individuo puede llegar a mover el muro que tenemos alrededor», se apresura a responder. «Esta muralla representa control, censura, estatización y monopolio informativo de Estado, en especial para con las noticias que circulan desde el exterior del país», advierte. Y concluye: «No creo que un fenómeno como los blogs pueda por sí solo dinamitarla».

Sin embargo, al rato, opta por profesar fe en las nuevas tecnologías. Y se aferra un poco, al menos un poco, a la idea de que internet pueda inculcar parte de los virus movilizadores a una sociedad mucho más acostumbrada a escuchar que a hablar. «Creo que los blogs implicarán varios empujones desde diferentes ángulos en la sociedad civil», dice. Aunque aclara que si bien la «blogosfera cubana desempeña un papel relevante», sus protagonistas no poseen «el carácter de héroes ni líderes y el mero hecho de teclear no va a cambiar las cosas». Eso sí, admite, el fenómeno conforma «una señal de cuánto ha evolucionado la mentalidad del ciudadano en Cuba: poco a poco se oyen más críticas, más dudas e interrogantes, la gente señala al gobierno, al poder como responsable de los males que nos afligen; y las bitácoras refleja todo ello».


ENTRE CONSPIRACIONES Y OLVIDOS

Al final, Yoani se deja embargar por la confianza en el universo virtual para incidir en la realidad. «Le tengo mucha fe a las nuevas tecnologías y a los jóvenes frente a esta situación de anquilosamiento, de momificación del proceso cubano», manifiesta. Puntualiza que para ella representa una ruptura con los modos de comunicación tradicionales, y que implica el devenir de un desenfadado espacio de lecturas. Un espacio, dice, «con un conocimiento tecnológico que permite burlar a los censores, lo cual puede imprimir mucho movimiento a la transformación de la sociedad». Y mientras explica esto, el silencio invade la línea: la comunicación se ha cortado.

Me quedan muchas preguntas en el tintero. Vuelvo a marcar. Insisto. Marco tantas veces que disco la larga lista de números incluso sin necesidad de leerlos desde el papel... Todo es en vano: la línea se mantiene muda. Tras una decena de veces me doy por vencido.

Busco alguna explicación a lo sucedido, mientras paladeo un regusto a impotencia. Quizá por ello me resisto a pensar que se trata de fallo común en las precarias infraestructuras de comunicación cubanas. Elucubro. Cobran fuerza las experiencias que, entre cervezas, me han comentado algunos amigos cubanos que residen en España. A saber: el gobierno escucha, controla y persigue las conversaciones telefónicas con el exterior de la isla. Hablo un rato más tarde con uno de ellos para comentarle lo sucedido. Me devuelve una risa irónica. Pero me resisto a ceder a su suspicacia. Unas horas más tarde reincido en la llamada. ¡Suena!

—Sí, mijito, en un segundo te atiende.

Es la misma persona que cogió el tubo la primera vez. Pero pasan 10 minutos a 72 céntimos de euro más impuestos cada uno y mi paciencia se agota. Durante la espera, se filtran por la línea sonidos de bocinas de coches, diálogos, timbres diversos, saludos de gente que entra a algún local comercial... hasta que el fatídico tu tu tu tu me deja otra vez sin opciones de preguntar. Vuelvo a marcar a las 24 horas, pero ya nadie atiende. Me quedo con las ganas de saber, por ejemplo, cómo imagina Yoani Sánchez su blog en una Cuba con plenas libertades. Tal vez mañana se lo pregunte por correo electrónico.

 

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