Jorge Pousa, autor de Abandonados:
«La falta de compromiso social, de ideologías y el individualismo hicieron posible el abandono
que vivimos en Tres Arroyos»


Abandonos
· Fotos
de Jorge Pousa

· Fotos
de Rubén Pinella



Abandonos en un flash

Libro solidario de fotografía documental coordinado por Jorge Pousa y Rubén Pinella.

Premios

Finalista del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2005 (Venezuela).

Para colaborar

Ejemplares (20 pesos argentinos):
jpousa@
yahoo.com

Notas relacionadas

—En Fotorevista.
—En Fotomundo.

Jorge Pousa en un flash

Nació en 1964 en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Argentina. Egresó como Licenciado en Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional del Sur, radicándose en 1993 en Tres Arroyos, donde participa de la fundación de la filial local de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), ONG a la que continúa perteneciendo. Desde hace casi 20 años se dedica a la fotografía documental. Habiéndose formado inicialmente con reconocidos profesionales del medio, amplía sus conocimientos de manera autodidacta. Realizó varias exposiciones individuales. Sus obras fueron exhibidas en distintos lugares de la Argentina, Brasil, España, Cuba, Francia y Portugal. Algunas de ellas integran colecciones públicas y privadas, como la del Fondo Iberoamericano de Fotografía de La Habana, Cuba, entre otras. Ha sido premiado en diversos salones y concursos nacionales e internacionales.

Rubén Pinella en un flash

Nació en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 24 de julio de 1967. A poco de haber terminado el colegio secundario se vinculó a diversas emisoras de la región, en las que ideó y produjo varios programas musicales, de interés general y periodísticos. En 1993 nació su interés por la fotografía. Realizó sus primeros aprendizajes en la Secretaría de Extensión de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Paralelamente, continuó con su actividad en medios de comunicación. En 1999 comenzó su labor docente en diversas escuelas. Mas tarde es convocado por el periódico de publicación mensual El Periodista de Tres Arroyos para trabajar como redactor, cronista y fotógrafo. Expuso sus fotografías en forma individual y en distintas muestras colectivas.

 

 

JORGE POUSA, AUTOR DE ABANDONOS
JUNTO CON RUBÉN PINELLA

«La falta de compromiso social,
de ideologías y el individualismo
hicieron posible el abandono
que vivimos en Tres Arroyos»

 

Este libro documental reúne fotografías sobre las devastadoras consecuencias sociales que ocasionaron las políticas neoliberales en el partido de Tres Arroyos (Argentina). Para combatir la injusticia y a la desigualdad que denuncian, los autores —Jorge Pousa y Rubén Pinella— donaron las ganancias obtenidas a escuelas, comedores escolares y salas de primeros auxilios. Su gesto movilizó una cadena de solidaridad.

 

María Laura Nieto
teina@estudiocasa.com.ar

 

Tres Arroyos se ubica en la región sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Según un folleto de promoción turística, «nació como casi todos los pueblos de la provincia, a los alrededores del ferrocarril, para más tarde tomar características propias y distintivas», principalmente como una zona agrícola ganadera con una importante actividad industrial. Hoy, Rubén Pinella (Tres Arroyos, 1967) y Jorge Pousa (Bahía Blanca, 1964) no opinan lo mismo. Para ellos estas características definen a un Tres Arroyos de otra época, un Tres Arroyos anterior a la implementación de las políticas del neoliberalismo y la globalización impuestas en el país desde los años 90.

Esas políticas, sobre todo las de la década menemista, paralizaron la red ferroviaria y provocaron que la producción agropecuaria dejara de ser rentable para los pequeños productores. Como consecuencia llegó el desempleo, el cierre de cooperativas, las ventas desfavorables de los campos de los pequeños y medianos productores a los grandes capitales, el abandono de las casas debido a las nulas posibilidades de alquilarlas o de venderlas, y finalmente el éxodo hacia las ciudades. Sin embargo, todavía hay quienes permanecen en los pueblos porque saben que no podrán reinsertarse en el sistema económico de las áreas urbanas, colapsadas tras el cierre de industrias y fábricas. Así, como si se tratara de un circuito sin salida, también hay personas que escapan de la miseria y de la marginalidad que padecen en la ciudad y vuelven a los pueblos, donde ocupan construcciones ruinosas que convierten en su hogar, pese a las pocas perspectivas de trabajo. Impotentes frente a este panorama, y como una forma de catarsis, Pinella y Pousa fotografiaron las consecuencias de ese abandono en el distrito de Tres Arroyos.

Eso sí, lo curioso es que lo hicieron por separado: se conocieron después de que cada cual hubiera registrado a su manera el tema que los unía. El encuentro se produjo en la Biblioteca Popular y Centro Cultural José Ingenieros de Tres Arroyos, sitio donde se concentra el pensamiento alternativo de la ciudad, y donde comprobaron que sus inquietudes sociales y sus perfiles laborales se parecían. Cuando se enseñaron sus respectivos trabajos fotográficos, decidieron publicar de manera conjunta un libro solidario de carácter documental; el dinero que obtuvieran lo dedicarían a paliar las necesidades urgentes de los sectores más castigados por las políticas neoliberales. A la vez, el proyecto serviría para denunciar y promover la reflexión sobre las causas que provocaron el abandono que habían retratado.

Y así surgió Abandonos, un libro cuyo mensaje ha llegado incluso hasta Francia. Con todo, más que su alcance internacional resulta interesante constatar que el proyecto excedió al libro como objeto en sí y comprometió a todo el circuito involucrado en su producción y circulación. Las ONG que lo financiaron, las personas particulares que lo apoyaron y las entidades que colaboraron lo hicieron de manera desinteresada. Hasta las librerías locales vendieron el libro sin obtener beneficio alguno. Pinella y Pousa —miembros de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos— lograron armar con medios escasos una eficiente y sólida cadena de solidaridad. Jorge Pousa habló sobre esta experiencia con Teína.

¿Cómo surge Abandonos?
Surge a mediados de 2002 tras darnos cuenta de que una parte de nuestros trabajos, aunque estaban realizados en diferentes ámbitos y presentaban estéticas distintas, tenían en común un aspecto mucho más relevante: su discurso. Tanto unas imágenes como las otras exhibían las consecuencias lamentables que ha provocado en el partido de Tres Arroyos, y por extensión en toda la Argentina, la puesta en práctica de políticas económicas perversas, que han causado injusticias y desigualdad. Las fotos de Abandonos muestran el despojo, las ruinas de un tiempo de esperanzas que languidecieron.

¿Quienes integran este proyecto?
Si bien Abandonos es de Rubén y mío, dentro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), no podemos dejar de nombrar a la France Amérique Latine (FAL) de Toulouse, y en particular a Cristina Til Lerín, que hicieron propio el proyecto y trabajaron a destajo para conseguir el financiamiento para la edición del libro.

¿Qué es APDH - Tres Arroyos?
Es una filial local de la APDH a nivel nacional; así que trabajamos en todo lo que tenga que ver con las violaciones a los Derechos Humanos en la ciudad. Funciona con una mesa directiva —de la cual formo parte—, y entre los asambleístas está Rubén.


EL ESTADO ABANDONÓ SU FUNCIÓN SOCIAL

¿A qué alude el título del libro?
Al abandono por parte del Estado de su función social, especialmente durante la década del 90, donde se aplicaron políticas neoliberales de reducción del Estado y se privatizaron —entregaron— las funciones sociales.

¿Qué zonas decidieron retratar?
La ciudad de Tres Arroyos y los pueblos que pertenecen al partido de Tres Arroyos, como una particularización de lo ocurrido en el país.

Cada uno de ustedes trabaja diferentes aspectos de la representación del tema: en tus fotografías se ven a las personas que sufren ese estado de abandono, en las fotografías de Rubén se ven espacios vacíos, desolados, roídos por el tiempo. ¿Por qué?
El proceso neoliberal afecta de diversas formas a los pueblos y las ciudades. El cierre de los ferrocarriles en los pueblos motivó el éxodo de la mayor parte de la población a los centros urbanos, y provocó ese vacío y desolación que mencionás. La ciudad se volvió entonces receptora de esas personas que buscaban alguna salida laboral, conjuntamente con quienes se quedaron sin trabajo en las fábricas y en los negocios que iban cerrando en la propia ciudad. Rubén y yo priorizamos cada cual por su cuenta uno de esos aspectos específicos.

¿Trabajaron en conjunto o cada uno por separado?
La documentación la realizamos por separado, casi sin conocernos. Luego, decidimos hacer algo en conjunto y trabajamos codo a codo para publicar el libro y concretar el proyecto solidario.

¿Cuánto tiempo les llevó tomar las fotografías?
En mi caso, diez años, y durante ese lapso documenté cuatro temas:

1. Las condiciones de trabajo de las familias que acuden al basural municipal a buscar elementos para vender. En la década del 90 se pasó de dos o tres familias —históricas— a unas ochenta. Ese trabajo fue parte de la denuncia social que hice, junto a compañeros de la APDH.

2. La proliferación de los comedores infantiles comunitarios, como única vía para que se alimenten una gran cantidad de niños.

3. La quiebra de fábricas o la reducción y pauperización de las condiciones de trabajo.

4. El cierre y abandono de la estación y talleres ferroviarios.


LA SOLIDARIDAD ES COSA DE TODOS

¿Cómo se materializa el libro?
Abandonos se ha podido publicar gracias al comprometido apoyo que recibimos de parte del Comité de Toulouse de France-Amérique Latine (FAL) y la participación de ATTAC Toulouse, dos ONG francesas, que con el propósito de financiar el proyecto promovieron la venta anticipada del libro en diversos eventos desarrollados en Europa, algunos incluso organizados especialmente para este fin..

¿Cuáles fueron esos eventos?
Abandonos estuvo en el Forum Social du Grand Sud (Toulouse, abril de 2003), en el Foro Social de Aveyron, (junio de 2003), en el Encuentro Nacional Altermundialista de Larzac, (agosto de 2003) y en la Biblioteca Municipal de Saint Jean (septiembre de 2003). También algunos medios de comunicación franceses difundieron nuestro trabajo, y se realizó una soirée en la ciudad de Toulouse, dedicada enteramente a la suscripción y el financiamiento del libro, a la que asistieron muchas personas. Este evento contó con un programa muy amplio: algunos intelectuales debatieron junto al público sobre la situación de la Argentina, se proyectó una película documental del argentino Claudio Remedi, unos actores franceses leyeron fragmentos de El Saludador de Roberto Cossa, un grupo de bailarines realizó una demostración de tango mientras los músicos ejecutaban partituras de Astor Piazolla, y se proyectó un diaporama con todas las fotos publicadas en Abandonos. Una vez obtenido el dinero, el libro se imprimió en los talleres de la imprenta Chilavert, una empresa quebrada en los 90 y reflotada por sus obreros quienes crearon una cooperativa.

¿De qué manera Abandonos se convierte en un acto de solidaridad?
Todas las ganancias obtenidas por la venta de Abandonos se destina a instituciones de las más perjudicadas por la realidad que denunciamos allí. Comedores comunitarios, escuelas rurales y de barrios carenciados, salas médicas, sociedades de fomento, etcétera fueron los destinatarios del dinero recaudado, o bien de ejemplares que ellos mismos vendieron para beneficio de la institución. En total, efectuamos 25 donaciones por un monto total superior al que se necesitó para realizar el libro.

¿Cómo recibió el libro la gente de Tres Arroyos?
La presentación fue a sala llena y el libro se vendió muy bien en la ciudad. Como no hubo editorial de por medio, las ventas se realizaron en eventos, en las propias instituciones beneficiadas y en librerías locales, las cuales lo vendieron sin obtener ningún tipo de ganancia. Los medios se hicieron eco del proyecto y difundieron todas las actividades y donaciones que llevamos a cabo. Existió una cadena solidaria en torno a Abandonos.

Después de realizar este trabajo, ¿cómo describirías Tres Arroyos?
Tres Arroyos no escapa a la idiosincrasia de las localidades de la provincia de Buenos Aires: su tono es conservador (como pudo verse en el conflicto del campo). No creo que haya habido un antes y un después de Abandonos en ese sentido, sería pretencioso de mi parte decir eso. Pero sirvió para debatir adónde conduce el individualismo y la falta de compromiso. Durante los 90, comencé a documentar lo que sucedía en la cocina de la fiesta menemista, como una forma de catarsis al ver a una sociedad idiotizada por poder comprar electrodomésticos en cuotas mientras alrededor se destruía todo. La falta de compromiso social, de ideologías y el individualismo hicieron posible este abandono.

 

 

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